UN YUYAL LLAMADO ESTADO PARAGUAYO
(Artículo publicado en el diario Ultima Hora de Paraguay el domingo 11 de julio de 2010=
Nadie sabe a ciencia cierta si la propiedad donde uno habita es suya o tiene dos o más propietarios. No tenemos catastro en el Paraguay. Nadie puede decirnos con certeza cuántos funcionarios públicos existen y que tareas desempeñan. La ley, ha sido atacada de inconstitucionalidad hace muchos años y no hay manuales de procedimiento efectivos. Nadie puede afirmarnos con certeza y claridad porque teniendo reservas monetarias tan altas nos endeudamos con tanta pasión?. Ninguno podría aseverarnos racionalmente porqué el Tribunal electoral que solo funciona en tiempos comiciales tiene tantos abogados como todos los juzgados del interior juntos, cuando bien podríamos organizarlos para atender juicios ordinarios durante todo el año y disponer de unos cuantos en cada cita comicial. La conclusión, con estos y muchos más ejemplos es que nuestro políticos no quieren organizar el estado paraguayo. Que así como está es muy cómodo gobernar, distribuir prebendas y canonjías pero por sobre, todo hacer la vida del contribuyente bastante miserable.
Si uno quiere sacar un pasaporte en el país debe tener en la primera pagina el record de firmas que hacen válidas otras similares. Es casi una introducción a una novela kafkiana. Un absurdo que nadie puede explicar y que solo se justifica en el sentido de que alguien debe hacer algo para justificar lo poco que hace. Esta semana se debatió si los empleados públicos deben trabajar seis u ocho horas. En realidad es irrelevante debido a la desorganización existente donde en ciertos lugares no caben y en otros escasean. La función pública es un cáncer en el Paraguay por eso la regentea una médica solo, que la cuestión excede el conocimiento de alguien que se formó a costa del erario público para sanar a enfermos corpóreos y no a un estado septicémico donde mover un alfiler cuesta más que desplazar un funcionario que no hace nada a un sitio donde podría hacer algo. Si colocáramos una cámara -previo pedido a un juez de garantías por supuesto- veríamos que las seis u ocho horas son gastadas en actividades absolutamente nada laborales y la explicación de los afectados es correcta: no han sido seleccionados para dicha tarea, no tienen idoneidad, no hay costos ni consecuencias ulteriores y menos promoción por trabajos bien hechos. Si le sumamos a todo esto que ningún partido político ha tomado este tema como bandera, tenemos todos los elementos para mantener un status quo costoso, mediocre y diseñado para la corrupción.
Si sólo al ejecutivo se le ocurriera pactar con el congreso y la justicia avanzar en la implementación de la ley de la función pública, un gran paso habríamos dado en la organización que un estado moderno requiere para subsistir. Tenemos déficit de viviendas pero el conjunto habitacional del IPS en Roque Alonso no puede terminarse ni venderse!. Hay demandas de utilización de tiempo ocioso para los jubilados y la previsional tiene abandonado un hotel en San Bernardino hace años. El centro asunceno muestra varias viviendas donde solo ha crecido la vegetación ante el abandono de sus dueños y no hay candidato a intendente que diga qué hacer con ellas. En otras ciudades, la administración la hace suya, la refacciona y la vende cuando se presenta el propietario a reclamar, evalúan costos de la misma con los impuestos atrasados y estoy seguro que gana el estado .. si estuviera organizado.
Perdemos agua, luz, comunicaciones telefónicas.. en todo esto el principal deudor es el mismo estado, se roban en los peajes, se falta al trabajo, las huelgas se multiplican.. la gran pregunta es cómo aún seguimos funcionando con el incompetente “ogro filantrópico” que tenemos?. Y la respuesta es simple: con unos pocos funcionarios es suficiente para dar la imagen que esto es todavía un estado. Ahora, cuánto tiempo aguanta esta ficción y que costo anual tiene para todos nosotros vivir en un yuyal?. Esta pregunta requiere una respuesta urgente porque así como está solo genera alimañas,malezas, inseguridad, corrupción y criminalidad y todavía alcanza para una huelga general.-
Benjamín Fernández Bogado
www.benjaminfernandezbogado.com